Mira el look entero
Repasa un conjunto de un vistazo, desde la ropa que tienes hasta cómo se juntan las piezas.
Tu armario, claro
Ordena tu ropa, compón looks y mira cómo te quedan antes de vestirte.

De la ropa que tienes a los looks que planeas.
Repasa un conjunto de un vistazo, desde la ropa que tienes hasta cómo se juntan las piezas.
Guarda cada prenda en un sitio, ordenada por accesorios, arriba, abrigos, abajo, calzado y vestidos.
Acota el armario por tipo de prenda, color o marca cuando ya sabes qué quieres ponerte.
Compara tu foto con el resultado generado y mira cómo te queda el conjunto elegido.
Usa Hoy para llevar la cuenta de lo que te pusiste y de lo que tienes planeado.





Una vista tranquila de tu armario, tus looks y tu semana.




El armario
No hay lista de carpetas. La pantalla del armario es una figura, y cada parte lleva a lo que se lleva ahí. Lo que se enciende es el cuerpo, no un recuadro sobre el cuerpo: el armario se lee de un vistazo como una figura a medio iluminar. Y lo que no es de temporada se guarda sin borrarse: el cambio de armario lo aparta de la vista y lo devuelve cuando toca.

Pasa por encima de una zona. Cada parte del cuerpo lleva a los tipos de prenda que se llevan ahí, y las franjas no se solapan: un tipo se lleva en un solo sitio.
Las prendas
Dar de alta una prenda son cuatro pasos, y el segundo no lo haces tú.

Desde la galería o con la cámara. Eliges la prenda que quieres guardar y Vestenda recibe esa foto, no el resto de tu galería.
El fondo se va solo. La prenda queda sobre el crema como si estuviera colgada, y no sobre el sofá donde la fotografiaste.
Categoría, marca, color, talla, temporada y lo que quieras anotar. Las marcas se sugieren mientras escribes, así que la misma marca no acaba escrita de tres maneras.
La prenda cae en la zona del cuerpo donde se lleva. No hay carpetas que mantener: el orden sale del tipo que elegiste.
El fondo se quita una sola vez, al guardar la prenda, y ya se queda recortada para siempre. Si algún día el recorte no sale, la prenda se guarda igual con la foto original: lo que no puede pasar es que te quedes sin la prenda.
Los looks
Un look se compone tocando el maniquí: cada zona ofrece las prendas que caben ahí. Las reglas no son un formulario que valida al final, son parte de vestirse.

Salvo arriba y accesorios. Una camisa abierta sobre una camiseta es una forma normal de vestirse, y un bolso no le estorba a una bufanda; dos pantalones puestos a la vez no son un look, son un error de dedo.
Ocupa el tronco y las piernas de una pieza, así que no admite algo de arriba ni algo de abajo. Con un abrigo encima sí, que es como se lleva. La exclusión está escrita en los dos sentidos: si no, el orden en que tocas las zonas cambiaría lo que puedes componer.
Una prenda puede estar en varias a la vez, y un look también, así que agrupar por «trabajo» y por «verano» no obliga a elegir.
El probador
Compones el look en el maniquí, pulsas probar, y Vestenda genera una imagen de cómo te queda ese conjunto puesto. Hace falta una foto tuya de cuerpo entero, que se guarda aparte del armario y se borra cuando quieras.

Una sola, guardada fuera del armario y solo para esto. Se pide con una casilla que nace sin marcar, y borrarla es un toque: no pierdes nada más de la app.
No eliges prendas otra vez: se prueba lo que tienes montado en el maniquí, con las reglas de zona que ya se aplicaron al componerlo.
Cada imagen cuesta dinero de verdad, así que hay un límite y está dicho por delante. No se renuevan cada mes: son diez, y ya. Vestenda Pro sube a cien al mes.
La imagen es una aproximación, no una foto: no promete la talla ni el color exacto. Lleva el aviso puesto y no se quita.
Hoy
La tira de tu semana se llena por los dos lados: tres días detrás con lo que llevaste, hoy en medio, y tres delante con lo que piensas ponerte. No es la semana del calendario, es una ventana que rueda contigo, así que los siete días valen igual.

Era el verbo que le faltaba a la app: tenía el inventario y tenía los looks, y ninguna forma de decir que algo se había llevado. Ahora un look se marca en el día en que te lo pusiste.
Lo que planeas para el jueves y lo que llevaste el martes no se guardan en el mismo sitio, y en la tira se distinguen por el canto: oro entero para lo hecho, punteado para la intención. Si se pintaran igual, la app estaría afirmando que ya te lo has puesto.
Cada look lleva la cuenta encima. Es lo que convierte el armario en algo que se mira para decidir, y no solo en un inventario ordenado.
Quién lo ve
Vestenda no tiene nada que ganar enseñando lo que guardas: ni a otra persona, ni a un anunciante. Hay un sitio donde se ven looks —Descubrir—, y a él solo llega lo que alguien publica a propósito. De ahí estas cuatro, que son las que te cambian algo.
Tus prendas y tus looks van con tu cuenta y no los abre nadie más: ni otra persona que use Vestenda, ni esta página desde la que lo estás leyendo. Lo único que se ve fuera es el look que publiques.
No entra en el armario y se borra de un toque. Es la única foto tuya que Vestenda necesita, y solo sale de ahí si eliges publicar un look con ella de portada: se pregunta cada vez, y con la consecuencia escrita delante.
Se publica un look, no la cuenta: eliges cuál y con qué portada, y lo retiras cuando quieras. No hay seguidores, y lo que no publiques no está en Descubrir.
Vestenda se paga con Pro o no se paga. Nunca con tu armario.
El plan
Vestenda se usa gratis: 50 prendas y diez pruebas del probador. Las diez son en total y no se renuevan cada mes — está dicho aquí porque es lo que más se confunde. Vestenda Pro quita el tope del armario, sube a cien pruebas al mes y deja publicar tus looks en Descubrir.
Gratis
Vestenda Pro
6,99 €/mes · 54,99 €/año
Y un freno que no depende del plan y vale para todos: 20 pruebas al día. Cada imagen se paga fuera, y un error no puede llevarse un mes por delante.
Tus prendas siguen ahí y tus looks también. Lo que se acaba es poder añadir una prenda más o sacar otra imagen: se limita lo que viene, nunca lo que ya tienes.
La suscripción es de la App Store: se contrata dentro de la app con tu cuenta de Apple y se cancela desde los ajustes del teléfono, sin pasar por aquí. El precio sale en tu moneda.
Pon tu armario a la vista y haz que cada conjunto sea más fácil de elegir.